El sol de este sistema tan anciano se formó hace 11.200 millones de años. En comparación, el universo, que tiene menos de 14.000 millones de años era todavía joven, con menos del 20% de su edad actual. En cuanto a nuestro Sol, este se formó hace unos 4.650 millones de años, por lo que Kepler-444 es más del doble de viejo.

No sólo eso, sino que para cuando la Tierra se formó, hace unos 4.500 millones de años, los planetas del nuevo sistema ya eran más viejos de lo que es nuestro planeta hoy en día.

El sol de este sistema tan anciano se formó hace 11.200 millones de años, cuando el universo era todavía joven

El descubrimiento, publicado hoy en la revista The Astrophysical Journal, ha sido posible gracias a la misión Kepler de la NASA. El equipo de investigadores ha utilizado técnicas astrosismológicas para escuchar las resonancias en Kepler-444.

Estas oscilaciones provocan minúsculos pulsos en su brillo, que permite medir con exactitud el diámetro, masa y edad de la estrella. Los planetas, en un auténtico ejercicio de astroarqueología, fueron detectados por el oscurecimiento que se producía al pasar estos por delante de su sol.

Kepler-444 es un cuarto más pequeña que el Sol, y mucho más fría. Su avanzada edad se debe a que es una enana naranja, un tipo de estrellas que pueden permanecer estables hasta 30.000 millones de años (más tiempo del que tiene el propio universo). Nuestro Sol, por el contrario, sólo vivirá unos 10.000 millones de años, lo que permite hacerse una idea de la esperanza de vida de estos objetos astronómicos.

¿Vida anterior a la Tierra?

Las implicaciones del descubrimiento trascienden la mera curiosidad. El investigador de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) y autor de la investigación, Tiago Campante, explica que esto permitiría precisar cómo fue el comienzo de la llamada “era de formación planetaria”.

Además, Campante que “ahora sabemos que los planetas de tamaño terrestre se han formado a lo largo de la mayor parte de la historia del universo”. Según el astrofísico, esto podría sugerir la existencia de vida “extremadamente antigua” en la galaxia.

Según el investigador principal del trabajo, Bill Chaplin, con este tipo de descubrimientos “se potencia” la posibilidad de encontrar otros planetas similares a la Tierra fuera de nuestro sistema solar. Y, en última instancia, mejorará el conocimiento sobre la formación de los planetas y de la galaxia.”